La detección de fugas de agua busca localizar pérdidas visibles u ocultas sin realizar demoliciones innecesarias. Los síntomas habituales son humedad, consumo elevado, pérdida de presión o ruido de agua.

Según el caso pueden utilizarse inspección visual, pruebas de presión, equipos acústicos, termografía o revisión de las redes sanitarias.

Un diagnóstico adecuado permite delimitar el sector probable y planificar una reparación localizada.